11 de enero de 2011

Caifanes



Cuando Saúl Hernández fue invitado para formar un grupo de rock y participar en una fiesta que serviría para recaudar los fondos de la tesis del cineasta Carlos Marcovich, seguramente jamás imagino que su nombre y figura quedarían plasmados en la historia de la música mexicana, siendo una especie de Chamán entre las hordas urbanas, con una filosofía mística y llena de componentes culturales muy arraigados, surrealista a la hora de escribir, sagaz a la hora de hablar, Saúl siempre definió sus proyectos como talleres culturales, libres y con la única pretensión de crear.

Desde Frac hasta Jaguares, de Las Insólitas imágenes de Aurora a Las Pistolas Plateadas , junto a Saúl desfilaron muchísimos músicos con talentos únicos, siendo Caifanes el cenit de su trabajo artístico, en un principio oscuro, pero sin perder los rasgos nacionales en las líricas, poco a poco fue adquiriendo infinidad de matices regionales, haciendo de su espectro sonoro, miles de alebrijes con diferentes formas, alcanzando un grado muy espiritual en sus versos.

De métricas sonoras tejidas como rebozos, los telares de Alejandro Marcovich, Saúl Hernández, Alfonso André, Sabo Romo y Diego Herrera, se entrelazaron de una forma tan profunda, que fue difícil concebirlos de forma individual, haciendo de Caifanes mas que un concepto o una banda de rock, una forma de expresión sui generis.
Con solo cuatro álbumes de estudio, Caifanes construyó una historia solida, que al pasar de los años, sigue fortaleciéndose, metamorfeandose una y otra vez.


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